Cualificar la estrategia de comunicación de seguridad es correcto, aquí y en la China

Cualificar la estrategia de comunicación de seguridad es correcto, aquí y en la China

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Carlos Ramírez (9/1/18) “La gallina cuando pone un huevo arma un alboroto… cacarea”. Esta verdad, bastante conocida, fue traída a cuenta por un dirigente de La Cámara de Comercio e Industrias luego de presenciar una ponencia en torno a los avances de La Policía Nacional Civil en la lucha contra la delincuencia. 

El empresario quiso denotar, con esa figura, que no servía   de mucho que la corporación policial    realizara acciones contundentes en contra de la criminalidad si éstas no se comunicaban   con el suficiente ruido. Era como si no hiciera nada. Eso fue hace siete años.

Esa   opinión no era única. De diversos lados se sugería que los avances en materia policial deberían ser acompañados con una estrategia de   comunicación efectiva; un diagnostico determinó que la principal falla en las comunicaciones es que estas se ejecutaban de forma dispersa.

Eso era así. Para esas fechas, los directores de comunicación de las instituciones gubernamentales, ciertamente las adscritas a seguridad, eran convocados por CAPRES para recibir lineamientos. Una vez con ellos en la alforja, cada cual se dirigía a su institución para echarlos a andar. Algunos funcionaron, otros no.

Con la asunción del nuevo gobierno, se estableció dar vuelta a este estado de cosas. En el caso de la seguridad, tras un par de ajustes al organigrama del   gabinete de seguridad, inició un proceso de unificación.

La medida fue más que correcta, pues si solo existía una estrategia de Seguridad, contenida en El Plan “El   Salvador Seguro” (PESS) ¿por qué las instituciones que constituyen el gabinete de seguridad tenían que comunicar cada cual por su lado?

Por su puesto que la nueva estrategia no se reducía –ni se reduce– solo a la centralización. Esta contiene no menos de una docena de líneas de acción, entre ellas   aquella que establece conversaciones con los líderes de la prensa para conocer sus opiniones.

En uno de esos encuentros, en el que participó el editor de un importante matutino, quien la víspera publicó un artículo sobre el tema, se enfatizó   que la información que proveía, para el caso la corporación policial, debía ser más ágil a fin de facilitar el trabajo periodístico.

En reuniones con otros líderes del sector se reiteró la sugerencia. Algunos hasta plantearon que si la PNC no daba la información cuando los “medios” lo requerían, estos     la “buscarían en otro lugar”, lo cual, claramente, no era conveniente para la prensa, para la PNC, ni para la población pues recibiría una información a medias.

La recomendación fue adoptada literalmente por las autoridades dando lugar, entre otros esfuerzos, a la creación de un grupo de voceros policiales para mantener al tanto, de forma ágil, a los   medios de comunicación sobre el accionar de la corporación. Esta línea   está en marcha como la están el resto

Y es que la policía en particular, y en general el gabinete de seguridad, no solo debe, sino que le conviene dar a conocer con prontitud su proceder para no dar lugar a confusiones ni rumores, aunque está claro que llevar a cabo ese cometido, no es fácil dado que   la corporación produce información cada minuto.

No obstante, a reconocer, la importancia de modificar la estrategia –“hasta mucho se han tardado”, ha escrito el opinador aludido, otro comunicador, no sin cierta malicia, se ha preguntado por qué el proceso inició hace apenas cuatro meses.

Es bueno saber que no inició hace cuatro meses. El esfuerzo antidispersión se venía ejecutando desde hace más dos años, aunque por razones de índole organizacional y burocrática no había alcanzado el vuelo esperado.

Previamente se intentó montar el centro de información unificado en la sede central de la PNC, El Castillo, así como en el Ministerio de Justicia y Seguridad, pero los espacios en esos lugares resultaron muy reducidos.

El gabinete de seguridad está haciendo un esfuerzo unificado para mejorar las comunicaciones y gran parte de la población así lo entiende.

Eso quedó   demostrado en la última encuesta que midió el respaldo de la población a la institución policial.  El sondeo de opinión pública estableció que el 64 por ciento de la ciudadanía avala el trabajo de la institución más importante del gabinete.

El reto ahora es mejorar esos índices, acompañando comunicacionalmente, de mejor manera, un trabajo policial que cada vez menos gente discute.  Fin

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