Un muelle donde quedarse, es el hogar. La historia del sargento Comillas de la PNC

Un muelle donde quedarse, es el hogar. La historia del sargento Comillas de la PNC

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Luis Comillas Cerró sus puños con tanta fuerza que sintió que se le rompería la mano. El comandante gritaba que tuvieran valor, que lo que ese día harían tendría un eco en la eternidad. El devastador poder que enfrentaría en breves minutos, sus compañeros intercambiaron miradas unos con otros, los rostros mudos de aquellos hombres, sus compañeros. Decían todo con sus expresivos ojos, sabían que quizá ninguno volvería.

El ensordecedor sonido de la artillería enemiga retumbo a lo lejos, seguido de un silbante chirrido de los proyectiles precipitándose a tierra con la potencia de un meteoro. Como fantasmas invisibles los obuses tocaban tierra. La explosión acompañada por una onda de calor, la onda expansiva, luego el ensordecedor sonido de los miles de escombros que volaban en diferentes direcciones.

Recordó correr mientras sus sangrantes oídos ya no percibían sonido alguno. Trozos de hombres como él volaban en pedazos salpicando la tierra y los árboles, luego de 30 minutos de bombardeo incesante. La calma se precipitó como un augurio de muerte y devastación, que solo presagiaba la llegada de numerosas tropas terrestres a liquidar lo que quedaba de ellos.

Se reunió con todos los demás que seguían con vida. No sumaban ni una docena de hombres y tomaron la decisión de huir. Si había algo que podían hacer por sus ideales debería ser después y con vida. Así que huyeron surcando las rocosas montañas del norte del departamento de Morazán para escapar a tierras hondureñas.

Una implacable cacería por parte de sus perseguidores que no daban espacio a descansar los motivo a dar todo de sí mismos. Lograron llegar al otro lado. Luis jamás había estado en Honduras, ni ninguna otra parte que no fuera El Salvador. Su travesía por Honduras no era más que el principio.

Trabajo en diferentes oficios para lograr cruzar el país y llegar a puerto Cortés. Un gigantesco lugar mercante establecido hace más de 500 años. Trabajo como mozo en un embarcadero y fue ahí donde conoció al capitán benjamín un mercante Inglés, el cual al escuchar su historia le ofreció unirse a su tripulación.

Gran parte de los años ochenta los vivió surcando los mares, intercambiando mercancías de Europa y conociendo diversos parajes que nunca hubiera concebido reales, la majestuosidad del caribe, la belleza del mediterráneo y las islas de italia, las monstruosas tormentas del canal de la mancha, e incluso el famoso triángulo de las bermudas. El tiempo que paso lejos de su tierra, después de conocer las gélidas temperaturas del ártico y las maravillas de los océanos, pensó que la vida de marinero era excepcional pero tenía una misión pendiente. luego le comentó al capitán Benjamín su deseo por volver a casa.

En el verano de 1988 Luis comillas desembarco en puerto Bluefields en la costa atlántica de Nicaragua. Regreso a el salvador y lucho el tiempo que restó del conflicto. La tiranía de los antiguos cuerpos de seguridad habían sido los detonantes de su rebelión ahora se presentaba la oportunidad de que él mismo pudiera ser parte de un cambio real.

 

Se unió a la recién creada Policía Nacional Civil. Recibió la categoría de agente, al igual que muchos otros su deseo era preservar la paz que tanto sacrificio, horror y dolor había causado al país entero. Aunque él no lo sabía en ese momento el país necesitaría de su coraje una vez más para cambiar las cosas.

Para el año de 2015 el país enfrentaba una oleada criminal sin precedentes desde el conflicto armado. Luis Comillas ahora ostentaba la categoría de sargento y lideraba los esfuerzos de un grupo de elementos de la PNC quienes buscaban sin tregua a un grupo de pandilleros que habían sembrado desolación y terror en una zona costera del país.

Nuevamente las balas le surcaban cuando en medio de un pantanoso manglar se enfrentaron a los pandilleros. En un momento de profunda reflexión se dio cuenta que eran unos jóvenes que nunca vivieron cosas como las que él vivió, que a diferencia de los dos bandos que pelearon en el conflicto si tenían un ideal que defender, motivos reales por los cuales seguir luchando y dar sus vidas por ello. Esos jóvenes no.

3 pandilleros murieron esa vez los demás se rindieron y fueron llevados ante la justicia. Estructura criminal palideció. El sargento Luis se convirtió en un héroe para toda la comunidad.

Su hijo de 24 años escucho estas historias de boca de su padre con mucha atención, la devoción que sentía por su padre era digna de la de un hijo orgulloso de entender el valor que la vida de un hombre tenía a los ojos de Dios. Esa mañana su padre se alistaba para ir a presentarse a su trabajo.

Mientras su padre se ataba los zapatos lo vio más viejo que antes, su cuerpo cansado de mantenerse de pie y con la frente en alto ante cualquier tempestad, habían dejado huella en sus ojos cansados. Su padre tomó su mochila y le dirigió unas palabras antes de cruzar por la puerta “ten cuidado hijo, siempre encomiéndate a Dios”, luego se marchó. sería la última vez que vería a su padre.

El sargento Luis murió cobardemente asesinado mientras se dirigía a su trabajo en el año de 2016. El legado de su implacable persecución de un sueño de un El Salvador en paz, llevo a su hijo a ingresar al Instituto de educación superior IES-ANSP. Se graduó con la categoría de agente el 27 de julio del 2017.

“Mientras recibía mi diploma y subí al estrado vi a mi madre entre el público, sonriente como siempre, sé que papá no estaba físicamente presente, pero sabía que me veía. Navegando desde su galeón los océanos del cielo”. Luis jr.

“la vida es como el mar, las corrientes te llevan a lugares y a tempestades imposibles de creer superar, sin embargo, también nos deja ir a donde el horizonte muestre tierra a la vista. Un muelle donde quedarse, es el hogar”. Luis Comillas a su hijo.

 

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