Territorio, Población y críticos de siempre

Territorio, Población y críticos de siempre

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Estos conceptos están a la orden del día, mediante una campaña mediática, lamentablemente parcializada y como de costumbre el aprovechamiento de políticos inescrupulosos y sectores oscuros maléficos que no les importa la sangre y la agonía de la población, señalar por señalar culpables esa es la consigna a seguir, olvidando la realidad de las causas que la originan.

El Estado cuyo concepto difiere según los autores, pero algunos de ellos definen el Estado como el conjunto de instituciones que poseen la autoridad y potestad para establecer las normas que regulan una sociedad, teniendo soberanía interna y externa sobre un territorio determinado.

Para comprender, el Estado es un concepto político amplio que se refiere a una forma de organización, social soberana y coercitiva, formada por un conjunto de instituciones públicas y privadas, que tiene el poder de regular la vida nacional en el territorio salvadoreño. Allí se encuentran instituciones tales como la Policía Nacional Civil, la Fuerza Armada, el Ministerio Publico, la administración pública, los órganos del Estado, toda la estructura Económica y social.

El Territorio, puede entenderse a nivel político o geográfico. Para la política, el territorio es la delimitación en la cual existe una población asentada y que depende de una autoridad, para la geografía, la definición de territorio depende del autor y del contexto, ya que la noción puede utilizarse como sinónimo de lugar, espacio, región o paisaje. Es decir, es el espacio, el lugar donde se encuentra ubicada o vive la población salvadoreña a nivel nacional, es donde se encuentra su ciudad, comunidad, colonia, pueblo, cantón, es donde está su casa, su rancho, sus mascotas, es donde convive con la naturaleza.

De este modo el territorio se produce de acuerdo al sentido que las personas le dan al lugar que habitan. El territorio así definido se consolida en la medida en que esa forma de comprender el lugar se hace común y hasta masiva. Tanto el hábitat social, la convivencia cotidiana, el apego al lugar, como las huellas históricas de los lugares conforman un sentido común denominado territorio, de este modo el territorio es el resultado de agregar un sentido (significado) a un lugar, y que este sentido del lugar sea validado por una masa crítica de personas.

Le compete entonces al Estado en relación con el territorio y sus habitantes, aplicar la ejecución y el ordenamiento político-jurídico del Estado, establecer el conjunto de competencias del poder público, para la realización de la función social a fin de alcanzar el bienestar colectivo y de convivencia.

La Población, es un conjunto de seres vivos de la misma especie que habitan en un área, espacio o lugar determinado, políticamente, se identifica a la población como el trasfondo sobre el que se entretejen todos los procesos de la vida económica, social, cultural y política.

Teniendo en mente el contexto teórico anterior, este problema hay que abordarlo seriamente, sin pasionismos demoniacos o intereses foráneos y ser entendido como un desafío de Nación, en la dinámica del territorio-población, es de conocer los sentidos de lugar y pertenencia que logran el estatus de territorios, independientemente de las definiciones.

La situación de amenazas de pandillas para que personas abandonen sus casas y el lugar de origen si existe, negar seria mentir y ser como algunos maléficos políticos, pero no con los niveles y magnitud que señalan las noticias y los críticos de siempre, que como seres inhumanos esperan a que agonice su presa, y están al acecho de sacar tajada de estas situaciones, saliendo como los salvadores de la gente.

Es de diferenciar situaciones aisladas a una generalización de esos lamentables abandonos forzados de ciudadanos honrados, cuyo único delito es trabajar y estar en contra de los pandilleros, pero no es lo mismo manifestar que todo mundo está huyendo de la violencia, porque la pandilla tiene el control territorial total del país.

Lo que está ocurriendo es que esos delincuentes aprovechan el terror que tiene la población hacia ellos si los enfrenta, y con la creencia que son los bichos que vieron crecer en su comunidad, han caído en el círculo vicioso de no denunciar a tiempo y creer que se puede convivir con semejantes delincuentes, que luego de estar comiendo de la tortilla que les piden, los muerden, se aburren y los expulsan.

Los críticos de siempre se les olvida, que a pesar de diferentes circunstancias y contextos se suele usar indistintamente, casi como sinónimo, los términos Estado y Gobierno, que de ninguna manera refieren a lo mismo, porque el Estado es lo permanente, lo estructural; en cambio el Gobierno pasa, se transforma, cambia de color político, de nombre, entre otras cuestiones.

La misión prioritaria que deberá tener cualquier gobierno del mundo, independientemente de su intención política, que por supuesto cuenta, es importante y determinar el cómo, es la de crear un sistema que le garantice a largo plazo a quienes viven en el Estado una buena calidad de vida, en el cual se les asegure a estos el acceso a la salud, seguridad, a la educación, al crédito, a una propiedad, a la vivienda y a una pensión, entre otras. Esto se desarrolla en un espacio físico, allí surge el territorio, que debe ser comprendido como sujeto donde habita la gente y que es la receptora de todo lo anterior manifestado.

Nadie niega que la gente este abandonando en puntos focalizados su lugar de residencia, ya sea por amenazas a su integridad, seguridad de su familia, aburridos de mantener a esos delincuentes, entre otros factores, pero esto no hay que verlo aisladamente o visceralmente es otra consecuencia del accionar terrorista y de violencia de las pandillas que vive el país, pero no es que el Estado haya perdido el poder y control.

Lo que se experimenta o se tiene vivencia, no requiere discusión o prueba, usted sale de su casa, se desplaza, camina, se conduce en un transporte colectivo u individual, a realizar sus diferentes actividades de trabajo o de esparcimiento, ya sea en la ciudad, en el campo, la playa o montaña, etc., en todo el territorio, sin que tenga que pedir permiso, solo con los riegos de que como humanos siempre tenemos.

El fenómeno delincuencial de las pandillas es grande, pero no como mediáticamente lo pintan, es de trabajar todos unidos y solidarizarnos con nuestras autoridades, en apoyo en la ejecución de los planes de seguridad y el accionar contra las pandillas que mantienen, hagamos un pequeño esfuerzo como DENUNCIAR y no solo criticar visceralmente, solo por mantener en alto la bandera de la oposición critica y diabólica, nuestra bandera debe ser la azul y blanco, con la visión de dejarles un mejor país a nuestra familia, libre de estos terroristas pandilleros y de los críticos de siempre.

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